LP - Bendita miopía 2018

by Maleso

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1.
No leo instrucciones, no pregunto por la calle y no me tomo el tiempo de descongelar la carne. No me espero las dos horas antes de tirarme al agua ni me puedo hacer el duro, castigarle y no llamarla y así me va, a trompicones, ni bien ni mal. No dejo que eferveszca la pastilla ni cuajo bien la infusión de manzanilla. Los papeles de regalo los destrozo en mil pedazos y los títulos de crédito casi siempre me los salto y así me va, a trompicones, ni bien ni mal. No pongo nunca en remojo las lentejas, no espero a que se rellene la cisterna, que maduren las bellotas, que haga efecto la anestesia, que el atasco se disuelva y que den las dos y media y así me va, a trompicones, ni bien ni mal. Y no es que yo no sepa hacer las cosas bien, que sí que sé. (Qué sí que sé) Qué sí qué sé esperar, pausar, pensar, templar. (ya va, ya va) Sé posponer, procrastinar, y dilatar. Me hace morir que se precaliente el horno y bostezar que se esponje el bizcocho, que repose la paella, que se seque el tipex, coño, que se enfríe la cerveza, que te largues ya con otro y así me va, a trompicones, ni bien ni mal y así me va, a trompicones, ni bien ni mal y así me va, a trompicones, ni bien ni mal
2.
Cuando tengas un momento te voy a llevar a un futuro perfecto donde ya verás que la pizza no engorda, que cocinas con sal, donde nadie hace obras y te dejan en el paz. A este sitio que te cuento podremos llegar desde un tiempo imperfecto o de un condicional. Si el presente es muy tenso, eso es buena señal. Lo que es pluscuamperfecto no va a mejorar. La primera persona del singular quiere hacerte feliz, quiere verte brillar, quiere ser el sujeto de tu tiempo verbal. Cada vez que prefieras emplear el plural, bastará con nosotros: uno, dos, nadie más. No me olvido de ellos, nadie habló de olvidar pero ahora es el tiempo para desconectar. Terminemos en "er", terminemos en "ar", terminemos por ir si es que hay que terminar y empecemos de nuevo, que da gusto empezar. Y si el imperativo moral o legal nos despierta temprano, nos va a dar igual. El presente ya es nuestro y el pasado no está, el futuro es perfecto, jugaré a conjugar.
3.
Había un libro en una selva y nadie lo leía porque todos decían que la letra era pequeña y no querían gastar sus energías en empresa que les daría tan pocas rentas. Qué la lectura, salvo que sea del Marca, placer, lo que es placer, poco procura, más bien lo espanta y los leones al que pillan leyendo con la cabeza gacha pues se lo comen. Había un sapo que bien cantaba, no era feo ni guapo pero llevaba el ritmo y entonaba bien afinado, sus gorgoritos en todo superaban al feo zum-zum-zum de los mosquitos pero era en vano, no les gustaba, la selva prefería lo que ya conocían desde siempre, aquel zumbido tan persistente que apenas difería o sea: nunca era diferente. Había serpientes que te dormían con aquel viejo cuento de “clava tu pupila en la mía, verás que risa” y no dudaban en devorarte luego y que te despertases allí dentro junto a una pizza y, si venía alguno a buscarte, la sierpe pretendía que eran gases lo que tenía en su barriga y tú allí digerido, pensando arrepentido: “estoy jodido, qué poca vista” Quizás el libro que no he leído, tan gordo y tan espeso, daba aviso de dónde estaba el peligro. Qué torpe he sido. Quizás el sapo mandaba en su canto un mensaje pero había que escucharlo sobre el zumbido de los mosquitos y no temerle tanto a los leones, que al final no son tan fieros como los pintan, y tenerle más miedo al bicho traicionero que te come la oreja y te hipnotiza. Niño deja el libro, qué ya sabes que la selva es peligrosa, qué los leones te devoran, qué las panteras te destrozan. Madre, ¿No has oído el mensaje de la penúltima estrofa? Qué la cultura nunca sobra. Maleso sabe de estas cosas. Maleso sabe de estas cosas. Maleso sabe de estas cosas.
4.
Domingo sin salir, tumbado en el sofá. Plomizo cielo gris con pájaros y tal. Podría viajar al Tíbet o al Nepal y no hallaría paz como esta que me das. Uuuuh El sol viene y va Uuuuh y te oigo cantar. Seguro que hay exposiciones que podría visitar y mil libros que leer, actividades y deportes que me tienen que gustar y además me hacen bien. El colmo del placer: sentarme junto a ti, seis cuerdas y un papel en blanco que escribir. Uuuuh Habrá que comer. Uuuh No hay prisa, ya sé. Hay dos bombillas que no encienden y tres cuadros por colgar y el lavavajillas, ¿qué ? Y me preguntas: “tú, que entiendes, ¿crees que esto es un lunar ?" pero solo veo piel. La tarde no es igual. Empiezo a sospechar que el lunes trae ya su odiosa cuenta atrás.
5.
Subí una foto a mi perfil en la que parecía guapo, tras escogerla entre seis mil y usar el filtro anti-guiñapo. Y, aunque en real no esté tan mal con cosas buenas y defectos, ahí me volví casi perfecto por la virtud de lo virtual. Pixel aquí, pixel allá, por fin ya soy como quería. Porque el diseño de mamá lo arregla la infotografía y a no ser que, por un casual, me encuentre con algún espejo, vivo feliz en mi pellejo por la virtud de lo virtual. Y así, al revés que Dorian Grey, el que está bien es mi retrato mientras que éste que aquí veis se va volviendo un garabato. Y fui borrando por ahí mis opiniones discordantes. Mi exabruptos convertí en frases cultas y elegantes de un gran nivel intelectual, de Saramago para arriba. Es apreciada mi diatriba por la virtud de lo virtual. A mi currículum vitae le di también un buen repaso y te aseguro que no trae ya ni el más mínimo fracaso. Una de arena y mil de cal, todo muy alto o excelente. Tengo perfil de presidente por la virtud de lo virtual. Puede que sea Mister Hyde pero de Jeckill es la foto y, aunque no es oro lo que hay, bien que reluce con el Pronto. Del mismo modo, embellecí mis relaciones amorosas cantando siempre a una mujer dulce, entregada y, claro, hermosa y tengo una vida sexual, por lo que cuentan mis canciones, digna del as de corazones por la virtud de lo virtual. Y no me atrevo ni a salir por no hacer trizas el encanto, pues me ha costado conseguir que no se noten mis quebrantos. Me ha convertido en un obseso esta virtualidad real. ¿Qué puedo hacer? Me tiene preso la esclavitud de lo virtual, la esclavitud de lo virtual.
6.
Si echar monedas a la fuente me pudiera asegurar que seguiremos juntos siempre, ahora mismo sin dudar echaría mil, mil monedas a nadar. Y tu me dices:¿Qué me cuentas? Sabes bien que me tendrás qué, si no es por culpa nuestra, nada nos va a separar pero prueba y pon calderilla a remojar Que la fuente así se cobra toda tu inseguridad. Entiéndeme, todo es perfecto y quisiera conservar cada matiz, cada momento y volverlo a disfrutar. Quiero perpetuar este instante especial. Tu me contestas: No hay monedas en el mundo para hacer que permanezca a tu vera si tú no me quieres bien. Gástate mejor el dinero en ser feliz y a mi dame cuatro besos o te echo al agua a ti. Entiéndeme todo es perfecto. Que te echo al agua a ti. Entiéndeme casi perfecto. Que te echo al agua a ti. Hagamos que sea perfecto pues te quiero conservar.
7.
Greñudos y morenos llegaron los iberos. Más rubios y con trenzas llegaron los celtas. Buscando el beneficio vinieron los fenicios, que comerciaron luego al lado de los griegos y entre todos esos vivieron los tartesos y los cartagineses, que más de cuatro veces llegaron a las manos, ya ves, con los romanos. Los más bestias de todos, quizás los visigodos, que no partieron panes con los musulmanes y el rey don San Fernando llegó hasta aquí arreando y luego el tanto monta que nunca monta tanto. Pasaron los blasones de Austrias y Borbones. En plan cartagineses, llegaron los franceses y un tal Alfonso XII y un tal Alfonso XIII No hay Alfonso XIV o eso me parece. Izamos con fervor la enseña tricolor y luego nos matamos como buenos hermanos y Franco nos dejó esqueletos y pantanos, después llegó el PSOE. A ver cuánto aguantamos. Ya hace muchos siglos que somos andaluces, a tantos hemos visto cruzando nuestros cruces. Cambiaron los retratos que había en los colegios y siempre hay parados y siempre jornaleros. Y siempre un bar abierto y siempre alguna playa y pilas de talento allá por donde vayas. También hay otra cosa que ahora no recuerdo, con nombre de ave rosa. ¡Ah, sí!, ¡ya sé!: ¡el flamenco!
8.
No te quiero allí, te quiero aquí, quiero que comprendas que por fin finiquito el tiempo de sufrir. Frío y nieve no son para mi. Para mi abrazar te con limón, montarme contigo en tu ascensor. Sor, prenderte presa de mi amor. A morir contigo me iba yo Iba yo perdido por ahí. Por ahí resopla Moby Dick Di, si tienes algo qué decir de Sir Lancelot, dímelo a mí. A mi puerta nunca vienes a llamar, marca nueve cifras que te toca ya. Tu tocaya, oye, no me quiere igual, guarda demasiado, casi nada da. Dadaísmo puro es esta canción, canción que te canto rodado, mi amor. Rodado y gastado como un rolling stone. Stonehenge en julio, nos pilló el calor. Lorca fue al colegio con con Dalí y Buñuel. Buñuelos de viento racheado y cruel. El tic-tac que oyes es de mi reloj. Ojo, que la aguja se paró en las dos. Las dos condiciones que firmé en tu piel, piélago de puntos de placer: Ser por siempre tuyo, ser por siempre fiel y, el día que quieras, reservar hotel o telefonearte cada anochecer cerrando los ojos para vernos bien. Bien nos viene al menos esta distracción. Accionemos juntos el botón de off.
9.
El voltio 03:20
El voltio nació de una sacudida del generador. Emprendió su viaje a través de un largo cable, saliendo del pantano sobre un bosque interminable avanzó. Acarició las patas de dormidas golondrinas. Saltó de poste en poste sobre grises carreteras, buscando el horizonte, a diez metros sobre tierra, siguiendo siempre el norte de las líneas paralelas avanzó Llegó a la ciudad con la curiosidad del pueblerino. Pasó sobre el bullicio del patio de la escuela y sobre el crucifijo del tejado de la iglesia, sobrevoló el asilo con sus blancas enfermeras y avanzó Entró en la prisión y el cable se empotró por las paredes. Pasó junto a la sombra de un vicario que rezaba, junto a la panza redonda del alcaide que sudaba, junto a un guardia con su gorra que accionaba una palanca avanzó. Por fin perforó el hueso parietal de aquel convicto. Entró en su cerebro chamuscando sus neuronas, borrando los recuerdos de la noche de las sombras, los ojos tan abiertos que miraban su pistola, los cristales en el suelo las sirenas delatoras, los sollozos y lamentos y la sangre sucia y roja los limpió. Ya muerto volvió por el mismo camino que le trajo y ya las golondrinas no notaron que pasaba la sombría comitiva que el cable transportaba de los voltios que aquel día trabajaron de guadaña y descansó.
10.
Narrador: Jeovah fue a casa de Alá, llamó al portero y le dijo: Jeovah: Baja, que se están matando, se están matando los niños Narrador: Y se fueron a charlar a una mesa en el Bar Buda, El Bar Buda, que es un bar, no una señora peluda. Dijo Alá: Alá: Ya lo sé, ya, sé que me usan como excusa. Mucho ayuno y oraciones y es matarse lo que les gusta. Ni limosna, ni la Meca, dónde esté una guerra santa. La invente en el siglo siete, todavía les encanta. Narrador: Y Yaveh dijo qué: Jeovah: Se que me usan de pretexto ¿No fui lo bastante claro en aquellos mandamientos? Y quizás "No matarás" necesite aclaraciones. Mira que se lo expliqué a Moisés en aquel monte. Jeovah y Ala: Lo de ser un sólo dios siempre ha sido muy cansado. Jeovah: De propina me tocó ser el Dios de los cristianos. Mejor no hablar, mejor no hablarlo. Jeovah: Y yo, que soy la verdad, la verdad es que no lo entiendo y, visto como estel plan, no sé si volverme ateo. El dichoso sabadete que creé a estos mamarrachos, mejor lo hubiera pasado de juerga en el pub Calvario. Alá: No, no, no, no. Ahí no vayas, que te clavan (tú pregúntale a tu hijo). Tampoco a mí es que me hagan bendito caso los míos, que llevar barba y turbante lo tienen bastante claro pero lo de no hacer daño, eso no lo procesaron. Jeovah y Ala: Lo de ser un sólo dios siempre ha sido muy cansado. Alá: ¿Ni cerveza, ni jamón?, creo que se me fué la mano. Mejor no hablar, Jeovah y Alá: mejor no hablarlo. Jeovah: Mejor no hablar, Jeovah y Alá: mejor no hablarlo Alá: Mejor no hablar, Jeovah y Alá: mejor no hablarlo.
11.
Bendita miopía. ¿Qué has hecho de mi vida? Tú me has acostumbrado a tropezar con piedras varias veces y siempre con las mismas, con charcos y con jueces, con besos sin censar. Algunas dioptrías por cuenta del que mira extirpan cualquier grano a la verdad, ensedan a las monas, y alisan las estrías, suavizan los aromas, maquillan la fealdad. ¿Para qué sirven las gafas si no hay tanto que ver? ¿Si esta vida pixelada pues se vive también? Y si un láser corrigiera mi torpeza visual, quizás la letra pequeña no me iba a gustar. Lo que se ve borroso seguro que es hermoso filtrado por nuestra imaginación. El diablo en los detalles espera codicioso algún topo curioso que asar en su fogón. ¿Para qué sirven las gafas si no hay tanto que ver? Si esta vida pixelada pues se vive también y si un láser corrigiera mi torpeza visual quizás la letra pequeña no me iba a gustar. Yo cuido mi retina, dilato mis pupilas y dejo que me mire un buen doctor con luces cegadoras y lentes bien pulidas revisa la sonrisa que habita mi interior. Bendita miopía. ¿Qué has hecho de mi vida? Tú me has acostumbrado a tropezar con piedras varias veces y siempre con las mismas, con charcos y con jueces, con besos sin censar.
12.
Lindembergh tenía aprecio a la vida, por eso no salía sin su paracaídas. Neil Armstrong no dejaba el módulo lunar sin su bombona de aire para respirar. Colón nunca zarpaba sin brújula o compás. John Wayne volvía a casa si se había olvidado su rifle o su pistola, él siempre iba armado. Beckham iría zafio de corto o de traje si se hubiera dejado en casa sus tatuajes. Shakira sin caderas ni sale a la escalera. Por eso, escúchame, te voy a aconsejar. No salgas sin teléfono jamás, agarra siempre el móvil si te vas. Qué tu no eres un hippy ni un indio en su tipi, tampoco un bosquimano, eres un ser urbano que necesita estar en conexión. Recuerda las palabras de Jesús, aquellas que soltó en Emaús: “Si quieres ir conmigo, olvídate de amigos, riquezas, posesiones, excepto el smartphone y tráete también el cargador”. Diógenes vivía en un tonel pero firmó contrato con Jazztel y todo le sobraba mientras filosofaba si había cobertura 4G. Y Robinson Crusoe fue feliz viviendo en una isla por ahí, hablaba con su loro de su mayor tesoro, salvado de las olas, un viejo Motorola. Lo malo es que no se sabía el pin. Y Gandhi fue un modelo de virtud, tan sobrio, tan sencillo, tan hindú, que liberó a su tierra del yugo de Inglaterra como si fuera un móvil, fíjate. No salgas sin teléfono jamás agarra siempre el móvil si te vas que tú no eres un amish, tampoco un yanomami un picto, un zulú, un jíbaro, un bantú, un lama tibetano, un príncipe araucano, un esquimal sonriente, un tártaro insolente, un crow, un seminola, un cafre medio en bolas. Tú estás civilizado, te ves muy avanzado y no sabes vivir sin conexión.

about

Han dicho:
"Maleso es la excepción. En el mundo de la canción donde todo está redicho y no hay nota que no se haya convertido en repetición agotadora, Maleso encuentra nuevos encuadres, otros puntos de vista. Si sus letras son divertidas sus músicas lo son más aún. Es inquieto e inconformista lo que se traduce en verdaderos juguetes musicales. “Bendita miopía” me parece un disco fuera de lo normal. Como en todo buen autor de canciones, debajo de unas letras de discurso amable, por lo bien elaboradas, se cuela un mensaje moral de gran calado (Maleso es muy inteligente). El texto está engarzado en músicas ricas en matices y agradables de seguir, por estar igualmente construidas minuciosamente y con gran conocimiento (Maleso es muy buen músico). Dicho esto, dadle al Play."
Javier López de Guereña

credits

released February 20, 2018

Producido por Javier López de Guereña
www.lopezdeguerena.com

Mezclado en el estudio Arco del Valle por Andrés Vazquez Archdale entre julio y octubre de 2017 www.arcodelvalle.com

Grabado en el estudio Padre Marúriz entre 2016 y 2017
Baterías grabadas en estudio The Goat por Enrique Rivas salvo la batería en El libro de la selva, grabada en estudios Matasellos por Pepe Ortega.
Voz de Alá y Voz femenina de Diálogo junto a una fuente grabadas en PullPush por Carlos Díaz. www.pullpushstudio.com

Diseño – Lucía Rojo.
Fotografía – Ágata Sandecor.


El capítulo de agradecimientos es muy extenso pero, como me llamo Maleso, que os lo vais a tragar:

A Javier López de Guereña por definir, depurar, destacar y despiojar el disco haciéndolo brillar. Por forzarme a ir más allá de los límites que yo creía que tenía y por evitar que me conformara con menos de lo que el disco se merecía. Todo esto regado con un chorro de buen humor sobre una base de saber estar, hacer y callar.

A Andrés Vázquez Archdale por ser comprensivo y paciente. Es asombroso lo que cambia el sonido tratandolo con tanto detalle y con tan buen enfoque.

A Pepe Ortega por tantos años de música y de amistad. No aprendí a disfrutar grabando hasta que no lo hice contigo. Gracias muy especiales por rescatar "El libro de la selva", que andaba naufragando por ahí.

A Andreas Prittwitz por las horas de disfrute auditivo que ya me lleva regaladas, por descubrir la vida propia de los instrumentos y por estar tan tan atento a cualquier cambio, matiz, sugerencia de las canciones. Aparte de todo eso, ha grabado un clarinete que te cagas. www.andreaspritt.com

A Cuco Perez, por, sin haber recibido ninguna instrucción, haber sabido aunar mi canción con lo mucho que el sabe, levantando el resultado varios puntos por encima de lo esperado. www.cucoperez.com

A Marcos Gamero por ser tan intenso, tan impredecible y por tocar maravillosamente la batería, dibujar y otro puñado de cosas más.

A Priscila Gago, que encuentra siempre un momento en su muy ocupada agenda para cantarme, diseñarme, fotografiarme, videarme y darme su amplio talento. Siempre en deuda contigo. www.membrilloproducciones.com.

A Irene López de Guereña por meterse dentro de "Diálogo junto a una fuente" como si siempre hubiera estado ahí.

A Kamankola, por asumir el papel más arriesgado del disco. Seguro que si los dioses tuvieran tu saber hacer y tu arte, a los humanos nos iría mejor.

A Ágata Sandecor por tantas y tantas fotografías oportunas, sencillas, apasionadas y bellas. Y también por las que me ha hecho a mí, claro.

A Raquel Esteban y Rakel Villalobos por sus voces y su paciencia, a mis otros Comansis Jose Manuel Barrera y Juan Carlos León, a mi hermana María José, que sí es una artista, al Damajuana (Jerez), a Luis y todo el personal, por acogerme tantas veces. A Isabel Olmedo por aportarme su punto de vista sobre las canciones. Al ilustre colegio de TALLs por el apoyo constante y las minuciosas críticas.

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